Cruzando la valla
De niño, mi padre jugó béisbol semiprofesional en Grandville, Michigan. Ganaba unos pocos dólares por partido, pero el dinero era escaso y nuestra familia a menudo no podía pagar las entradas. Mamá, siempre ingeniosa, solía encontrar una manera de que entráramos, hasta que una noche un nuevo portero se negó. Papá entró para registrarse, mientras mamá…
